Varna, la joya del Mar Negro

Quizás sea porque nosotros vivimos en la perla del Mar Negro o porque adoramos la costa y aquí podemos disfrutar de ella cada día, pero estamos perdidamente enamorados de Varna.

Es sorprendente que la tercera ciudad más grande de Bulgaria (tras Sofia y Plovdiv) no reúna más que unos pocos monumentos para visitar, como la catedral Sveto Uspenie Bogorodichno , las antiguas termas romanas o la Ópera. Los amantes de las grandes urbes pueden sentirse decepcionados al respecto, pero aquellos que anhelen respirar la naturaleza y no perderse en el caos de las multitudes, sin duda se deleitarán con el paseo por su costa –las playas de la ciudad se hallan rodeadas de bares chill out donde tomarse algo relajadamente (muy recomendado el bar El Cubo y el bar Menthol) y restaurantes donde probar rico pescado a un módico precio– o por el Sea Garden, un parque muy lindo de 7 km de verdor, por donde los autóctonos suelen pasear en los días de sol o hacer deporte.

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Como planes alternativos (y no tan típicos como el Delfinario, el Planetario o el Acuario), os proponemos:

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  • Llegar hasta el monumento comunista dedicado a la amistad búlgaro-soviética. Desde el centro se puede llegar fácil tomando el bus 148 hasta la última parada, Pochivka. El monumento es enorme, aunque no demasiado bonito, pero merece la pena entrar por el costado y subir hasta la parte de arriba.  Si bien el interior es oscuro y está lleno de basura, con una linterna y un poco de precaución no es difícil acceder hasta la azotea. Una vez allí, las mejores vistas de Varna están garantizadas. ¡Especialmente al caer la noche!

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  • Un paseo por Galata (pueblo situado a pocos minutos de Varna) puede gustaros si os entretiene buscar algunas bellas playas escondidas entre sus bosques o deslumbraros con las vistas desde la Broken Terrace.
  • Un tranquilo paseo hasta el Faro. Espectáculo de sal y espuma rompiendo contra las rocas y de vuelta una agradable comida en el restaurante Mr Baba, situado en el interior de un antiguo barco. Si queréis degustar una gran ración de deliciosa caballa (8 levas) y ensalada de quinoa con marisco (7 levas), solo tenéis que ir al restaurante que se encuentra justo al lado: BM Zaliva.

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  • Sin duda uno de los mejores planes en Varna es no tener plan. Perderse por las calles es una delicia. El contraste entre los edificios comunistas y los de estilo neoclásico, el pavimento nuevo de las zonas céntricas y las paredes derruidas de las callejuelas, los animales campando a sus anchas por las calles viejas y los bares de lujo enfocados para los turistas. Agua y aceite, sal y azúcar, el día y la noche al mismo tiempo.  En Varna siempre hay que tener los ojos abiertos para no dejar escapar los sutiles detalles que son un regalo para la mirada. Elegantes balcones conquistados por gatos vagabundos, gaviotas coronando azoteas de lo más peculiares, comercios casi subterráneos, autóctonos regando vida con ritmos balcánicos emergidos de sus acordeones y de su corazón, abuelitos vendiendo flores y frutos secos en las avenidas, árboles que parecen mágicos con sus ramas envueltas de rojo y blanco (en primavera, la tradición de la Baba Marta sugiere decorar la naturaleza con sus populares pulseras martenitzas para obtener salud y suerte durante todo el año).

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MARTENITZAS

  • Tomar el bus 43 en frente de la estación de bus hasta llegar al Stone Forest (bosque de piedra) y descubrir los caprichos de la naturaleza hechos piedra. ¡Camellos, tronos y falos de piedra! Además del energético círculo de los deseos 🙂13268332_10206306853056370_2635301790134361768_o
  • Para los más atrevidos, os animamos a vivir una increíble experiencia de puenting (bungee-jumping!) desde el puente de Varna. ¡50 metros de adrenalina, no apto para corazones sensibles! A nosotros no costó 36 levas, unos 18 euros.

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  • Conciertos y noches internacionales organizadas en la Facultad de Económicas. No muy divertidas, pero esenciales para conocer gratuitamente la cultura balcánica.

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  • Entretenerse con los espectáculos de música y baile que discurren en el centro de Varna.
  • Como planes nocturnos, dos opciones diferentes: a los que gusten de lugares un poco más cutres para tomar una buena cerveza búlgara (Kamenitza o Zagorka) les recomendamos ir al bar Bolla o al bar Arest (donde también podréis jugar gratis al futbolín tantas partidas como queráis). Ambos están en el centro. A los amantes del bailoteo y las grandes fiestas, ¡pasaros por el club Vintage!

DÓNDE ALOJARSE

Nosotros vivimos aquí, por lo que no tenemos ninguna experiencia en cuanto a hostales. Sin embargo, hemos visitado el Yo-Ho hostel y es una maravilla. El precio no es muy barato, pero la decoración, el ambiente viajero y musical y la amabilidad de sus empleados merece sin duda la alegría pasar un par de noches.

Aunque, cómo no, nosotros os recomendamos que si tenéis la oportunidad, os decantéis por el Couchsurfing. No hay nada como alojarse con autóctonos para empezar a comprender un país.

COMIDA

Lo más popular de Varna, al igual que en otras zonas de Bulgaria, son la banitza (pasta rellena de sirené, queso blanco búlgaro), el ayran (bebida de yogur, agua y sal, también típica de Turquía), la boza (bebida fermentada de trigo) y el giubetze (escrito directamente como suena del búlgaro). Este último plato es un manjar. Verduras, lutenitza (salsa de tomate y pimientos), queso, carne (optativa) y un huevo coronando la mezcla, se introducen en un recipiente de barro y se hornea durante unos 40 minutos. ¡El resultado es delicioso!

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Para los vegetarianos, Bulgaria es un país sencillo a la hora de comer fuera de casa. En Varna los restaurantes ofrecen una extensa carta de ensaladas. La más popular es la sencilla Shopska Salata (pepino, tomate y queso). Además, encontraréis muchas sopas de verduras, cocidos de alubias y lentejas, pizzas de champiñones y espinacas y tortillas. ¡Mucho donde elegir! Se acabó el quebradero de cabeza que surge en algunos países cuando todo lo que se nos sugiere es de origen animal. Los restaurantes Alba y Sundogs son una opción económica y deliciosa.

Para alérgicos o intolerantes a la lactosa y el gluten, comer fuera será un poco más complicado. Si os animáis a cocinar en el hostal, en muchos supermercados 24 horas encontraréis una sección de comida ecológica y para dietas especiales. ¡Os recomendamos las galletas de maíz y chocolate, la bebida de arroz y quinoa y el aceite de coco!

Nosotros hemos tenido la suerte de acompañar a una familia búlgara en una de sus tradicionales cenas. Al parecer, aquí no es raro ser invitado a una comida y ayudar a cocinar a los huéspedes. ¡Disfrutamos un montón cocinando y probando nuevos sabores!

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CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Si necesitáis coger taxi, no dudéis en hacerlo, pues por 3-4 levas os podréis desplazar una distancia considerable. Eso sí, os recomendamos la compañía Triumf, las demás os pueden salir bastante más caras.
  • Cerca del Gran Mall de Varna, se encuentran las dos estaciones de autobús de la ciudad. Os dejamos la mejor página para encontrar los horarios de buses, aunque en muchas ocasiones es más práctico ir directamente allí porque no siempre está bien actualizada: http://www.bgrazpisanie.com

Antes de lanzarnos a venir a vivir a Varna a realizar el voluntariado europeo, teníamos muchas dudas. Un país lejano, contaminado por los prejuicios, mellado por la pobreza. Ahora sabemos que muchos de los rumores que hacen eco en nuestros inocentes oídos, no deben ser escuchados. Cada lugar es diferente, y lo desconocido siembra la desconfianza y el miedo. Pero precisamente son esas diferencias las que hacen del mundo un lugar mágico, las que nos impulsan a recorrer, saltar, vivir.

La vida en Varna es sencilla, tranquila. Nunca nos hemos sentido inseguros caminando por la noche ni nos hemos extraviado en el desconcierto de las calles. Es cierto que a veces añoramos una pizca de alegría en algunos rostros insensibles – los búlgaros, en los primeros contactos, son serios y distantes –, pero también es cierto que hay gente que te ofrecerá su ayuda cuando más la necesites. Especial mención a las mentoras de nuestro proyecto, amigas y compañeras en los momentos difíciles de medicina y hospital (la sanidad en Bulgaria está mucho más atrasada que en España y ponerse enfermo aquí no es fácil si el asunto se pone un poco grave), a la amable guía del museo de Marionetas (nos regaló una visita gratis en español y nos ayudó con algunos de nuestros proyectos con niños), al simpático dueño de la tienda de cervezas importadas Avery Beer y a los profesores de los institutos de español, que nos han introducido en la educación búlgara, enseñándonos que no existe un abismo tan grande entre España y los Balcanes.

Cervezas

Varna es paz y naturaleza. Meditación en su costa dorada mientras las aguas besan nuestros pies, sus verdes pulmones ensanchando los nuestros, su salvaje rebeldía trepando por las aceras hasta alcanzar los tejados.

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