Erasmus en Bruselas

 Sin lugar a dudas habréis escuchado en alguna ocasión hablar de las becas Erasmus y de las alocadas experiencias que conllevan. Por supuesto, no voy a desmentir que este año estuvo provisto de juergas y aventuras, pero siempre en constante conciliación con la responsabilidad y el esfuerzo. Aunque no en igual medida para todos, el Erasmus, como la vida misma, no deja de ser una de cal y otra de arena.

Laura, junio de 2014.

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Para ser justa, abordaré pero no me detendré mucho en las dificultades de comenzar una vida en Bélgica:

-La búsqueda de piso.  Encontrar un apartamento agradable, bien situado y económico no es tarea fácil. Hay muchos jóvenes que deciden buscar piso en internet desde España, pero hay que tener cuidado con esto ya que hay muchos fraudes. Lo que recomiendo: venir a Bélgica una semana antes del comienzo de las clases y empezar a buscar desde aquí. Al principio será exhausto recorrer pisos y kots donde todo el mundo parece dispuesto a timarnos, pero llegará (más pronto que tarde, no os preocupéis) un día en el que daréis con el piso más adecuado para vosotros. La mejor zona para vivir si eres estudiante es el barrio de Ixelles, próximo a la ULB (Université Libre de Bruxelles). Es la zona universitaria por excelencia. Eso sí, no esperéis nada más barato de 350 euros al mes.

-Los precios.  El contraste con España en los supermercados no es tan atentuado, especialmente si elegimos el Colruyt o el Aldi para nuestras compras, en lugar del distinguido Delhaize. No obstante, lo notaréis mucho a la hora de salir de casa. Una caña normal (y sin tapa) no baja de dos euros, pero eso consuela si tenemos en cuenta que nos encontramos en el país de la cerveza.

-Los horarios. Una de las cosas que más vais a echar de menos son los horarios españoles. Adaptados al ajetreo europeo, aquí es común comer a la una de la tarde y cenar sobre las ocho. Esto es problemático sobre todo cuando queremos ir a la farmacia, o a comprar algo que se nos ha olvidado, y nos damos cuenta de que el establecimiento lleva cerrado desde las siete. Pero, bueno, ¡no es difícil acostumbrarse!

-Las dificultades académicas.  Aunque exista la creencia (falsa) de que los Erasmus no hacemos nada y aprobamos todo, las cosas no funcionan así en Bélgica. No importa que vengas de otro país o que no domines la lengua, los profesores belgas no ponen ninguna facilidad por el hecho de que seas Erasmus. Además, el nivel universitario es bastante superior  que en las facultades españolas, con lo que más vale ser capaz de compaginar fiesta con largas jornadas de estudio.

Y, cómo no, lo bueno para el final…

Bruselas, la capital del surrealismo, es una caja de sorpresas.  Ciudad dinámica y repleta de vida, ofrece muchas posibilidades de ocio para los Erasmus, y para los jóvenes en general.

-Fiestas.  Es imposible aburrirse en Bruselas, o quedarse una noche sin plan. Basta una rápida búsqueda en google para encontrar divertidas “soirées” en múltiples clubs del centro. Algunos muy conocidos son la discoteca “Fuse” o el bar “Celtica” (próximo a la Grand Place), aunque si queréis evitar un enjambre de moscardones, absteneros (especialmente las chicas). Si preferís salir por el barrio universitario, entre semana hay todas las noches una fiesta belga muy especial en el campus de La Plaine. Eso sí, aseguraos  de asistir con los peores trapos, pues es tradición lanzar por los aires el final de los vasos de cerveza, con lo que os pasaréis horas bailando bajo la lluvia (de alcohol).  Para planes más tranquilos, hay bares muy animados en el Cimitière d´Ixelles como “El café”, “Le Tavernier” o “Le waff”, con una estupenda terraza chill out en la parte de arriba.

La Place Flagey es también un lugar concurrido para la gente joven. “Café Belga” es el bar más famoso de la zona, aunque un plan alternativo es comprar unas “frites” en la plaza y dirigirse a “Le Pantin”, un bar muy simpático con velas y puffs donde es habitual entretenerse con los variados juegos de mesa que guardan.

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-Festivales.  Festivales de reggae en el campus de la Plaine, la Nocturne de la ULB en Solbosch, el Festival de Primavera de Louvain-la-Neuve… Por no hablar delos múltiples espectáculos que hay a lo largo de todo el año, especialmente en el verano.

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-Vida universitaria. La ULB, a veces en colaboración con las fraternidades (“cercles”) siempre está organizando cosas para los estudiantes. Conferencias, debates, conciertos, funciones de teatro… ¡Imposible aburrirse! La mejor semana para los universitarios es la “Brassicole”, en marzo. El sol, la música y la cerveza (que podemos comprar en las casetas prefabricadas de los cercles) son los protagonistas del campus esos días tan destacados.  Es estupendo salir de clase con los apuntes bajo el brazo y reunirse con los amigos en el césped para beber y bailar.

Un día muy importante para los estudiantes belgas: el 20 de Noviembre, fiesta de la Saint-Verhaegen, celebración de la fundación de la ULB. Desfiles de camiones de las diferentes facultades que proveen de cerveza (cómo no) a los jóvenes que acuden. ¡No os la podéis perder!

-Viajes.  Bélgica es un punto estratégico para viajar por Europa. Ya sea con autobús o disfrutando del “covoiturage” de Blablacar (compartir coche con alguien que va a hacer la misma ruta que nosotros), países como Alemania, Francia, Holanda o Luxemburgo están a dos pasos. Otra opción es estar atentos a las ofertas de “Ryanair”. Es cierto que el aeropuerto de Charleroi se encuentra lejos de Bruselas, pero merece la pena hacer el trayecto si encontramos un vuelo a Budapest por 8 euros, ¿cómo lo veis?

Además de todo esto, Bruselas es mucho más. Parques alucinantes donde poder ir a hacer deporte, tumbarse al sol o hacer un picnic, como “Bois de la Cambre”, “le parc Léopold” o el imponente “Cinquantenaire”; cientos de jóvenes de todas partes del mundo (Erasmus o no) con los que podréis divertiros y mejorar vuestro inglés y francés (o incluso el neerlandés), mercados bulliciosos como el “Marché du Midi” y decenas de eventos que os harán sentir vivos y llenos de energía a cada momento.

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El Erasmus es una experiencia alucinante que todo el mundo debería vivir alguna vez. Tiene un montón de aspectos buenos que aportarnos y las dificultades tan  sólo son oportunidades para crecer, adquirir más independencia y madurez, sentirnos más adultos. El Erasmus es un año de aprendizaje y de felicidad, especialmente si el destino elegido es Bélgica.

¡Mucha suerte!

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