Pushkar y la danza del lago

Pushkar es una ciudad sagrada y consagrada al turismo. A pesar de ser uno de los destinos más tranquilos y bonitos de la India, su esencia se garabatea con los múltiples puestos de ropa, joyas y restaurantes occidentalizados. Los vendedores no se rinden jamás. El ruido de las motos tampoco ayuda a crear un clima de paz y, aun así, Pushkar consigue transmitirla.

6

Tomamos un batido de un extraño fruto indio similar al melón – dicen que se llama bhilpathar, aunque ese nombre no parece existir más allá de los vendedores de zumo – mientras a nuestro alrededor unos extraños pájaros con antifaz naranja picotean en la basura. Parecen aves vestidas de Carnaval. Visitamos varios templos chiquitos en los que nos cubrimos la cabeza con un gracioso pañuelo con hebras de plata. Varios Gath nos dan la bienvenida; el más hermoso es el Gath Protector de las Vacas (aunque vemos indignados como un señor golpea a una de ellas con un palo) y el banco que nos permite, desde las alturas, observar las pujas (ofrendas de flores) y rituales que los hinduistas hacen en el lago, en agradecimiento a los dioses. Algunos se bañan enteros, otros solo se mojan los labios y el cabello. Todos tienen la mirada fija, inmersa en el estanque que canta, a la vez que sus pulmones, melodías de armonía y fe.

11

Perderse por las calles, alimentar a las vacas, dejarse fotografiar hasta acabar cansados. Maravillarse con El Templo de Brahma. Conversar con la gente. Varias señoras de coloridos sharis. Un hombre mayor con un turbante en la cabeza y muchas verdades a su espalda. Caminar, caminar y siempre encontrarse en el lago. Admirar su belleza, respirar su fragancia, beber de sus historias.

16

Los cánticos son magia. Los indios, totalmente entregados a su espiritualidad, son magia. La danza del agua de Pushkar es magia. Y nosotros, dos hormigas diminutas observando y siendo observados por la Ciudad Sagrada de Rajastán.

ALGUNOS APRENDIZAJES:

-Por la noche los indios no se bañan en el lago. El lago siempre se respeta mientras duerme. Eso sí, es posible hacerlo durante todo el día, especialmente al amanecer y al atardecer.

La dieta es prácticamente vegetariana en todo el país, aunque en algunos lugares se puede encontrar carne de pollo y de cabrito. En las ciudades sagradas no es posible comer carne. Las vacas son sagradas, pero tampoco se come cerdo (a pesar de que hay muchos pululando por las calles). Uno de los motivos por lo que no se come cerdo en la India es porque estos se comen las heces humanas que, las personas sin baño propio, arrojan por las esquinas.

ALGUNA REFLEXIÓN (Laura):

Las mujeres, en la sociedad india, ocupan un papel trascendental y, sin embargo, carecen de muchos derechos de los que disfrutan los hombres. A pesar de que en Europa esta desigualdad es menos acusada, la lucha por las libertades de las mujeres sigue siendo ineludible. Pero, ¿de dónde proviene esta asimetría? Por supuesto, guarda relación con el primitivo rol de la mujer como cuidadora y la mayor fortaleza del hombre que le predisponía a la caza. Pero hay algo más. Creemos que los hombres, desde tiempos inmemoriales, han temido siempre a las mujeres. Ellas representan la bondad, la dulzura, la belleza, la perspicacia. Son luchadoras y afanosas, y hábiles en el arte de la seducción. ¿Qué mejor manera de mantener a raya semejante poder que tratar de inhibirlo y convencerle de su inferioridad? Tenemos que seguir avanzando en todo el mundo para lograr la equidad hombre-mujer. En India las diferencias de género son todavía mucho más palpables.

CONSEJOS PRÁCTICOS:

Dónde dormir: Narayan Palace Guest House (¡con piscina!)

Dónde comer: Narayan Restaurant (¡pobrad el muesli casero con ensalada de fruta!)

Safari Camel: estuvimos a punto de tomar un paseo de un día en camello y dormir en el desierto. Sin embargo, declinamos la oferta por dos motivos. El primero, el desierto del Tar se encuentra próximo a la ciudad de Jaisalmer y es allí donde se encuentran los verdaderos safaris. El segundo es por razones éticas. Dimos un paseo por las dunas para ver el estado de los camellos y no nos gustó lo que vimos. Rozaduras, “piercing” atravesando su nariz con cuerdas, bozales para encubrir sus gritos de desagrado o escupitajos… No nos gusta el maltrato ni la esclavitud animal. No nos gusta que, para satisfacer nuestros mundanos deseos, otras criaturas hayan de sufrir.

9

Y, dicho todo esto, ¡os mandamos un abrazo caluroso! 🙂

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s