Delhinfierno al paraíso en Pokhara

Lejos quedaron los momos y las sopas de fideo tibetanas. Atrás quedó Daramsala. Nuestros zapatos están cansados y nuestras pestañas bailan entre campos de arroz e indios mirones en un trayecto de más de veinte horas. Una vez más, la India intensa. Pero esta vez para decirle adiós.

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Apenas podemos disfrutar de Delhi. A simple vista nos parece el lugar más feroz y anárquico en el que nunca hayamos estado. Decenas de personas se agolpan medio desnudas en el suelo. Las moscas bailotean a su alrededor mientras los rickshaw tratan de esquivar tanto tumulto y miseria. Todo es demasiado rápido en la capital. Todo demasiado sucio. Demasiado atestado de personas. Nunca la palabra caos había descrito mejor un lugar. Pero nosotros tenemos prisa, tenemos que coger un bus hasta la frontera con Nepal. Lo que no sabemos es que cogeremos el peor medio de transporte en el que nunca hayamos estado. Veinticuatro horas de viaje entre sudores y pestilencia, casi codo con codo con un montón de indios que no nos dejan de observar. En estos momentos, Nepal se antoja la tierra prometida. Sin embargo, decidimos no quejarnos. Un buen aprendizaje en la India ha sido que no vale de mucho lamentarse por las cosas, pues siempre siempre puede ser peor. Así que mejor, aceptar y tirar para adelante, conscientes de que las cosas pueden complicarse aún más y que, de no ser así, siempre quedará la actitud positiva para recibir de buen grado las cosas dulces del viaje. Sea como sea, siempre llevamos por bandera el mayor aprendizaje que hemos recibido de la India: todo está en constante cambio. El calor, el dolor, la incomodidad, el ruido. Incluso la cabra que llora al final del autobús y nos revuelve el llanto en los ojos. Nada permanece. Así todo mal parece mucho menos.

Tras pasar la frontera y coger un autobús algo menos loco que el que nos ha traído hasta aquí, llegamos a Pokhara. Rápidamente advertimos que Nepal es diferente que la India. Comparten frontera y cultura, pero difieren en carácter y costumbres. A pesar de ser época de monzones y no poder vislumbrar el Himalaya, el lugar nos cautiva. Pokhara es una ciudad preciosa en la que se puede disfrutar de las comodidades occidentales y disfrutar, a su vez, de la cultura nepalí. Es una de las ciudades mas grandes de Nepal, punto de encuentro de mochileros y arranque de trekkings tan famosos como el Circuito del Annapurna. Lo más bello, su lago y la expresión serena de sus pescadores.

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CONSEJOS PRÁCTICOS:

1 euro equivale, más o menos, a unas 119 rupias nepalís 🙂

QUÉ HACER:
-Si no tenéis tiempo/energía/material para realizar un trekking largo, existe la posibilidad de hacer trekking de 1 o 2 días, como el de Sarangkot o la Stupa. Nosotros decidimos ir a Dhampus y fue una ruta hermosa. Un taxi hasta el inicio en Astan y unas 3 horas de caminata hasta llegar a la cima, donde unos cuantos hostales y restaurantes nos esperaban. Nosotros, al ir en época de monzón no pudimos disfrutar de las montañas mas altas del Himalaya. Pero si vais y el día esta despejado podréis ver desde Dampush algún que otro “ochomil”.

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-Disfrutar del lago y sus atardeceres. A veces es importante pararse a respirar en el camino, y este es un buen lugar para hacerlo. Nosotros tuvimos suerte y entablamos amistad con una anciana tibetana que se dedicaba a vender pulseritas.

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DÓNDE COMER:
En Peaceful Road, además de multitud de tiendas de souvenir, montañismo, barberías (donde afeitarse cuesta 200 rupias, pero si te encasquetan un masaje puede acabar siendo 1500) y acaban dándote un masaje y acabas pagando 1500), restaurantes y tiendas de comida occidental a un precio abusivo.
Si tenéis paciencia y camináis toda la “Peaceful Road” llegareis a una zona mas tranquila con los precios no tan abultados. Otra opción, para conocer más la cultura y gastronomía de Pokhara es ir por alguna paralela que corta con la calle principal,donde se encuentran las zonas menos turísticas y mas económicas. Éstas son nuestras recomendaciones:
Pearly Gate Restaurant. Comida nepalí y china. ¡Probar la berenjena en aceite!
-Sun wellcome restaurant.
-Pramisha Naan.
-Kabab King
Eso sí, después de la variada y sabrosa gastronomía india, la comida Nepalí se nos antojó con poca personalidad. Es más bien una mezcla de comida china, india y tibetana.

DÓNDE DORMIR:
-Nosotros no alojamos en el Green Park Hotel, al lado del lago, a 700 rupias la noche. La habitación era un lujo al que la India no nos había acostumbrado y el personal atento y amable. La primera noche cometimos el error de dormir en Kiwi hostel, lugar de mochileros. De nuestro viaje fue el peor lugar, el dueño mentiroso y arrogante, los precios por las habitaciones desorbitados. Nos fuimos con mal sabor de boca, con la intención de no dejarnos embaucar por alojamientos tan turísticos y tratar de frecuentar los lugares más locales.
-En Dhampus, nos alojamos en Laliguras guesthouse porque nos permitieron dormir gratis a cambio de cenar y desayunar allí. No muy recomendable, pues las raciones eran minúsculas y los precios muy elevados. El lugar es muy auténtico, eso sí. Una auténtica casa rural en medio de la nada.

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